Evaluación urológica del cólico renal y de los cálculos (piedras) en riñón, uréter y vejiga. Diagnóstico y tratamiento según el tamaño y la ubicación de cada cálculo.
Muchos cálculos, desde pequeños cálculos (arenilla) hasta cálculos de mayor tamaño, no dan síntomas y se descubren en una ecografía o una tomografía hecha por otro motivo. Aunque no duelan, conviene evaluarlos: pueden crecer, moverse y obstruir más adelante.
Cuando un cálculo se desplaza y obstruye el paso de la orina aparece el cólico renal: un dolor muy intenso, que comienza de golpe en la zona lumbar o el costado y no mejora al cambiar de posición.
Si ya tuviste un cálculo, la probabilidad de volver a formar otro es alta. Por eso, además de tratarlo, buscamos la causa.
Intenso, en oleadas, en la espalda o el costado, que puede bajar hacia la ingle o los genitales.
La orina puede verse rosada o rojiza, o detectarse sangre solo en el análisis.
Ardor, urgencia o necesidad de orinar seguido, sobre todo cuando el cálculo está cerca de la vejiga.
Hallazgo en un estudio de imágenes. Conviene definir si necesita tratamiento o seguimiento.
Los síntomas, la urgencia y el tratamiento dependen de en qué parte de la vía urinaria se encuentra el cálculo y de su tamaño.
Se forma dentro del riñón y puede permanecer ahí mucho tiempo.
Es el cálculo que bajó del riñón y quedó en el conducto hacia la vejiga.
Se forma o queda alojado en la vejiga, a menudo asociado a dificultad para vaciarla.
Con tomografía, ecografía y análisis definimos tamaño, ubicación y densidad del cálculo. Algunos se eliminan solos con medicación y seguimiento; otros requieren un procedimiento. Contamos con distintas técnicas y la indicación se define en cada caso.
Para cálculos pequeños: medicación que facilita su eliminación, con controles hasta confirmar que salió, o litotricia extracorpórea, que fragmenta el cálculo con ondas de choque desde fuera del cuerpo, sin incisiones ni endoscopio.
Por la vía urinaria natural, sin cortes. Un endoscopio llega al cálculo en la vejiga, el uréter o dentro del riñón, el láser lo fragmenta (litotricia láser) y los sistemas de succión ayudan a extraer los fragmentos.
Para cálculos renales grandes o complejos: acceso al riñón por una pequeña incisión lumbar, sola o combinada con la vía endoscópica.
Los cálculos pequeños ubicados en el uréter muchas veces se eliminan solos, con medicación y controles. Los más grandes, o los que obstruyen, generan infección o no avanzan, suelen requerir un procedimiento.
Depende del tamaño, la ubicación y tus antecedentes. Algunos se controlan con estudios periódicos y otros conviene tratarlos antes de que se muevan y provoquen un cólico. Lo definimos en la consulta.
La cirugía endoscópica (ureteroscopía y RIRS) se realiza por la vía urinaria natural, sin cortes en la piel. La nefrolitotomía percutánea y la mini percutánea requieren una incisión pequeña en la zona lumbar.
Si tenés tomografía, ecografía o análisis de orina y sangre recientes, traelos. Si no, te indicamos qué estudios hacer.
Depende de la técnica. En la cirugía endoscópica se ingresa por la vía urinaria, sin cortes, y el cálculo se fragmenta con láser; suele durar entre una y dos horas, con internación breve. Los cálculos grandes pueden requerir un abordaje percutáneo. En la consulta te explicamos qué técnica corresponde a tu caso.
Solo algunos, como los de ácido úrico, pueden disolverse con tratamiento médico. La mayoría no se disuelve y, según su tamaño y ubicación, se eliminan solos, se controlan o se tratan con un procedimiento.
Sí, es frecuente. Por eso, además de tratar el cálculo, recomendamos un estudio metabólico y pautas de hidratación y dieta para reducir el riesgo.
Escribinos por WhatsApp y te asignamos un turno. Si tenés estudios previos, podés enviarlos con tu consulta.
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